El artista de la imagen

(Hechizo Misionero). Nació en Cuba y reside desde febrero en Argentina encontrando en Rosario una ciudad “donde se respira mucha cultura y muy linda para vivir”, aunque hace tres meses está en Puerto Iguazú porque “quedé impactado con esta belleza natural”. Los cierto es que Michael Plasencia González no tiene problemas para radicarse donde más le guste y no se traslada solitariamente por los distintos países que recorre porque lo acompaña su antigua máquina fotográfica que “en Cuba es normal verlas, pero en Argentina ya no se encuentran”.

De esta manera, Michael González concurre por los distintos lugares turísticos de Puerto Iguazú y en el Hito Tres Fronteras encontró un espacio mágico según describe: “Este lugar es espectacular, mágico. En Cuba envidiarían por su paisaje pero me llama la atención la estructura de cemento y tan pocos árboles, muy pocos árboles para no decir ninguno”, comentó el tradicional fotógrafo mientras señalaba la majestuosa obra inaugurada en septiembre con las aguas danzantes del espectáculo nocturno de luces y sonido.

Allí, donde se observa a la triple frontera, el cubano y “argentino por adopción desde febrero”, comunicó sus conocimientos porque “a la cultura hay que transmitirla” y explicó los detalles de su antigua cámara fotográfica. “Este proceso fue creado a principios de 1900 y es una cámara minutera. Es todo un proceso que depende de la luz, el reflejo, en tonos blancos, negros y en este caso gris. A la cámara la diseñé personalmente, la hice yo en su estructura basándome en esas cámaras antiguas que en Cuba se ven aún. La óptica es soviética de 35 milímetros que me da un negativo muy bueno en formato circular que entra en un papel 10 por 15 centímetros. Consta de eso más el cajón que permite que esté todo obscuro. Adentro tengo el laboratoio trabajando con una manga para no velar las fotos. Primero tengo el negativo en papel y luego saco una fotografía para obtener el positivo”, dijo.

Mientras explicaba, se acercó un turista oriundo de Buenos Aires para utilizar la cámara y experimentar un paisaje hacia Brasil y Paraguay. El cubano explicó su parecer para lograr una buena toma y los secretos del revelado para no velar las fotos. “El proceso dura 15 a 20 minutos tomar una fotografía”, mencionaba el fotógrafo al turista marcando una diferencia a las que actualmente se utilizan con las cámaras digitales que se toman muchas y se borran en caso que alguna no guste. “Ahora es más fácil pero decime si no es lindo pensar y pensar en la mejor toma, el mejor cuadro. Eso me gusta. La gente se queda asombrada cuando ve mi cámara y los jóvenes no saben que esto se usaba antes. A la gente le gusta, se sorprende”, opinó el hombre nacido en la capital cubana en la década del setenta y que eligió Argentina para transitar algunos años de su vida “o tal vez sea para siempre”.

(Redacción y fotos Eduardo Viera, periodista).

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